Llueve a ratos y a días,
para recordarnos
que no todo es como aparenta,
que los días grises, sin amor,
son más grises
y nuestro otro yo,
no tiene por qué estar en nuestro cuerpo,
sino en otro cuerpo,
ajeno a nuestra realidad
o a nuestra ficción más profunda.

No hay comentarios:
Publicar un comentario