Amanecer gris, en pleno mes de junio.
Son las 08:17, y sigues sin aparecer,
por mucho que cierro los ojos y deseo que estés aquí, conmigo.
Mis pasos, cabizbajos, se preguntan por qué te has ido.
Tengo la melena larga, cansada de cambios y malos recuerdos,
y las botas negras, a juego con la mirada triste que me llega hasta el filo del vestido.
No sé a dónde voy, ni por la pista de música que estoy escuchando.
Mi mente está volando por el paso del tiempo que dejaste en mi cabeza.
Tus notas, llevan el compás de este cuerpo que da tumbos, vagando por Madrid.
Que bonita ciudad para perderse y reencontrarte (a ti), en cada estación de metro.
Cada lugar donde nos besamos sigue igual, pero parece distinto, si tú no estás.
Y así,
empieza todo,
de nuevo.
Tenía diecipocos años y era igual que ahora.
Pequeñita.
Me gustaba jugar con los sueños que tenía encerrados en la cabeza,
como pájaros que aun no llegaron a alzar el vuelo.
Tenía la extraña manía de fijarme en las manos de la gente
y en la curva de sus bocas cuando sonreían.
Estaba enamorada del olor a tierra mojada,
y de las gotas de lluvia que resbalan por los cristales.
Sonreía a los desconocidos, cómo dándoles un motivo por el que sonreír.
Incitaba a mi madre a bailar, cuando las cosas se ponían feas
y se le anudaban los pies, paralizando su risa.
Solía llevar la melena al viento,
despejada de dudas,
aun teniendo un ¿por qué? en cada nudo del pelo.
Tenía preguntas,
sin respuestas
y letras
que no llegaban a encajar en ningún folio en blanco.
Buscaba virtudes en cada defecto de la gente a la que quería
y los llenaba de abrazos en situaciones embarazosas.
Cada lágrima derramada, era un motivo por el que seguir luchando,
y cada centímetro que me faltaba de altura,
me sobraba en ganas de ser la persona en la que me he convertido.
¿Sabéis?
Yo soy de las que ve acercarse al amor y grita:
¡corred, queredlo, por mucho que os duela! ¡abarcadlo!
y lo recoge en su regazo,
y lo abraza
y nunca huye de él.
Tengo la receta mágica para seguir tropezando con la misma piedra
y no cansarme de besarla antes de levantarme.
Y tengo la enfermedad de quererte
y el antídoto para los Lunes sin ti.
Ahora que empiezo a no echarte tanto de menos,
me echo de menos a mi, a lo que era contigo.
Somos especialistas en querernos, aunque digas lo contrario,
solo hay que creer en la magia y estar seguro de que el final será feliz.
¿No hay gente con vértigo que quiere llegar al cielo?
Yo me conformo con tus caderas.
Estamos jodidos,
porque cuando escuchan hablar de riqueza, solo piensan en el dinero y me entran ganas de reír, porque mi única riqueza, es tenerte a ti. (y poder abrazar a mi madre cada mañana)
Perdóname antes que sea tarde.
Y mira dentro de tu corazón
y por favor,
no llores.
Mira dentro y cuando me encuentres ahí, sabrás que nunca me he marchado.
No me digas que no vale la pena luchar por esto.
Estoy dispuesta a romperme el pecho por hacer que te rindas ante una caricia.

Siempre he vivido sin rumbo
hasta que paseé de tu mano
y supe a dónde quería ir.
Por ahora, sigo aquí.
Son las 08:17 y mientras amanece,
te sigo esperando
con los ojos cerrados y el corazón
muy abierto.
"Con los ojos cerrados y el corazón muy abierto". ♥
ResponderEliminarMuy, muy bonito. Magia con cada frase.
http://www.azucarycenizas.blogspot.com.es