Las chicas tristes son las más bonitas.: julio 2015

Me he mudado

Dejo de usar esta página. Ya no voy a escribir aquí.

He cogido las maletas.

18 julio, 2015

Toda una vida vive muerta



Nacemos llorando,
para seguir llorando toda una vida.

Vivimos, para poder pagarnos una vida.
Y vivimos para alimentarnos del amor de alguien que sepa dárnoslo.
Y nos rompen el corazón.

No hace falta morir para estar muertos, basta con estar en cuerpo
pero no en alma.

Nos aferramos a creer en algo que sabemos que en realidad, no existe.
Nos agarramos a una esperanza que se desvanece en cuanto nos damos la vuelta.

Y es ahí, cuando los demás se dan cuenta de que te están perdiendo,
"Doctor, le estamos perdiendo",
ahí, ahí es cuando se nos abren los ojos y se nos cierra el corazón.

No queremos darnos cuenta, de que cada día morimos un poco más
y vivimos menos.

Cuando no mira nadie, a veces las cosas salen bien,
pero muchas otras, se nos secan las lágrimas de tanto dolor que tenemos dentro.

No es peor la distancia que separa cuerpos, 
sino los secretos que separan corazones.

Sigo buscando la palabra que me haga tocarte,
sin que nuestros cuerpos estén cerca.



Pues léeme los labios:
volvería a morir por ti.


16 julio, 2015

Y tú y yo, separados





Hay chicos en cada portal de mi calle.
Hay chicos en cada parada del 125 del autobús.
Hay chicos en la cola de la panadería de debajo de mi casa.
Y chicos fumando a la salida de mi bar favorito.

Hay chicos follando en discotecas, con morenas que acaban de conocer.
Hay chicos que dan follow a cada chica que enseña chicha.
Y hay chicos, que simplemente piensan en cómo hacer feliz a sus novias.

Hay chicas bailando al son del sol.
Hay chicas en el chino de tu casa.
Hay chicas subiéndose la falda para ligar con el primero que pase.
Hay chicas poniendo morritos para su próxima foto de perfil de Facebook.
Y chicas viendo una peli porno, que luego negarán haber visto.

Hay chicas arreglándose para sus novios.
Y hay chicas buscando quien será la próxima a la que quitar el novio.





Hay chicas solas.
Hay chicos solos.


Y luego estamos tú y yo.

Solos,   que se quieren.


¿Me explicas qué hacemos separados con todas las zorras 
y los gilipollas que se pueden meter en nuestra "relación"?

Ahora mismo podríamos estar follando.



15 julio, 2015

Viene y va





No cierra el cajón donde guardo todos los sueños 
que no me llegaste a cumplir...

He buscado en la despensa alguna medicación 
que me haga dejar de echarte de menos
y solo he encontrado helado de chocolate,
dicen que va bien para eso de los dolores del corazón...



Mientras el cielo cae y la gente vuelve de trabajar,
yo te espero en lencería de encaje,
frente a la puerta de entrada a mis piernas.

Ojalá tengamos que recurrir a la salida de incendios 
si esto se nos va de las manos.


Cuántas quemaduras nos hemos marcado en la piel,
con besos bajo la lluvia 
de marzo 
y de abril 
y de junio 
y de noviembre...


Cuántos te quiero hemos pronunciado bajo el frío de agosto,
tirados en el césped de cualquier parque enamorado de nuestras risas nocturnas.

Cuántas cervezas echan de menos nuestros labios calientes
tras haber quemado, leído y releído en braille 
cada verso salido de nuestras bocas.

Nunca nos atrevimos a enfrentarnos a los miedos,
ni a las guerras que provocaban disparos a nuestros corazones,
inmunes, todavía, a las inundaciones de lágrimas 
que encharcaban nuestros lacrimales.


No me he rendido.
Ni me rendiré ante un "vete" tuyo.
No me iré, aunque me lo pidas,
pues no malgastes tu tiempo en suplicar.

Y si te digo "vete", lárgate.
(pero vuelve en un rato)


Ya lo dijo Machado, 
Caminante no hay camino, se hace camino al andar.


Sigue los pasos que he dejado tiempo atrás,
y probablemente te enamores de las huellas, del rastro que dejé para ti,
para que volvieras al lugar en el que estoy esperándote con una maleta vacía,
para llenar de nuevos recuerdos. 


Porque,  ¿qué somos si no una acumulación de recuerdos?



No busco la aprobación de nadie de los que un día me apuntaron con el dedo,
diciendo que no lo iba a conseguir.


Sigo aferrándome a las manos que me sujetan la cara entre lágrimas
y me besan los ojos con miradas de complicidad que dicen;
"llora aquí pequeña, todo lo que tengas que llorar"
y acarician los miedos que recorren mis piernas y las hacen temblar.


Nunca me hizo falta subirme un poco más la falda
ni bajarme la camisa para hacer presencia.
No me gusta la gente que tiene al lado a otros para usar y tirar.

Siempre he sido de las personas a las que les duele el corazón
y llora,
y llora
y no hay quien la pare;
como en la pista de una discoteca vacía,
bailando toda la noche con la soledad, con las penas que hielan el alma.

Ilustración: Irene García Amador - @irenishaaa

Ya no pido nada más.

No pido nada más que a mi madre 
no le pase nada malo,

que haya alguien ahí arriba 
que nos salve de los miedos

y que llegue la persona adecuada 
cuando tenga que llegar.

No busquéis el amor.
El amor llega igual que se va.

04 julio, 2015

Día I







Te escribo sin tinta y reconozco, 
que la razón no es mi punto fuerte.

Caminando por mi mente te encontré,
y qué cosas...
con lo grande que es el mundo 
y viniste a parar a este texto.

No hay palabras, 
ni prólogos 
en los que contar esta historia, 
ni banda sonora que los acompañe. 



No hay principio,
ni fin,
ni entre medias.
No hay medias puestas, ni faldas bajadas, 
ni ligas, ni sujetadores aun por abrochar.


Besaban con lengua y bebían hasta el amanecer.

Follaban en los coches y fumaban a escondidas. 
Así empieza esta historia...



Se drogaban. 



Se drogaban en portales, 
a base de besos, a base de caricias. 
Buscaban sobredosis de placer susurrándose al oído. 
Se refugiaban en callejones solitarios 
los días de lluvias torrenciales. 
Les gustaba sentirse mientras se mojaban, 
y llovían juntos. 




Perdían la cabeza intentando unir las constelaciones de la espalda de la gente. 
Recorrían sus piernas con la mirada 
y cuando llegaban al culo se sonrojaban. 
Medían la vida en suspiros y palpitaciones. 


 Mendigaban besos,
de esos que sabían,
que ya no volverían a unir sus lenguas,
ansiosas, por bailar un vals,
pisándose entre ellas.

Hacían poesía en cada uno de sus lunares
y se cosían las cicatrices 
a base de besos que no se dieron.

Se querían.
Ninguno murió por ninguno
pero vivieron el uno por el otro.

No sé que será el amor para vosotros, 
pero para ella, el amor era él.
Quizá la palabra amor nos quede demasiado grande,
pero como decía Lope: 

"esto es amor y quién lo probó lo sabe".