Estoy respirando la ultima bocanada de aire
que me queda.
Te escribo encerrada entre estas cuatro paredes de papel, aunque a mis palabras ya no les quede voz.
Tengo besos rotos bajo la manga y un puñado de silencios del ultimo adiós. Del adiós de bienvenida.
Estoy en plena crisis primaveral donde ni el más capullo me hace renacer de mis cenizas.
Anoche tuve frío y la necesidad de describirme,
porque aun no me reconocía.
Sigo siendo la niña de los ojos de mi madre
y las espaldas de mi hermano ante el dolor de una puñalada.
y las espaldas de mi hermano ante el dolor de una puñalada.
Sigo andando de puntillas a oscuras por los pasillos de mi casa y escribiendo en la nevera los miedos que aun no he superado.
Sigo con esa extraña manía de reírme cuanto más duela,
por no llorar.
Cada vez, te quiero menos.
Lo siento.
Te pongo entre aviso;
y es que estar contigo, es soledad.
Cada vez, te quiero menos.
Lo siento.
Te pongo entre aviso;
y es que estar contigo, es soledad.
Hoy no queda nada
y el que nada, se puede ahogar.
