Las chicas tristes son las más bonitas.

Me he mudado

Dejo de usar esta página. Ya no voy a escribir aquí.

He cogido las maletas.

23 mayo, 2015



Mírate.

Solo.

Sin ganas de nada.


Sin poder mover ni un dedo.

Sudado. 
Pegado a la almohada, 
con esas ojeras que te llegan hasta el suelo y esa barba de seis días...

Vaya ojitos llevas.

¿Cuánto tiempo llevan ahí esas latas de cerveza?
Y... ¿Eso de ahí atrás, tirado en el suelo, es la camisa que llevabas antes de ayer?

Podrías abrir un poco las ventanas... 
                                   digo yo.

Parece que ha venido un huracán y ha arrasado con todo lo que se le ha puesto por delante. Incluso con tu vida, o lo que queda de ella...

No me digas que eso de ahí abajo, es la cena de anoche y que ella, no te ha llamado. [?]

¿Hace cuántos días no ves la luz del sol?

¿Se ha ido? ¿Se ha cansado de ti? ¿O en lo que te has convertido?
Has cambiado... Hace tiempo que ya no eres el mismo.

Y eso a lo que hueles... ¿es el perfume de tu nuevo affair, en el que buscas consuelo? 
¿o solo buscas sexo?

No hay consuelo de un amor en los labios de una puta, querido.


Cartas sobre la mesa, sin destinatario evidente, pero con sello tintado en el corazón, y al lado, un cenicero, a rebosar de colillas...

 ¿Cuánto has fumado?

Aunque con esta nube de humo, puedo hacerme una idea...

Si bajase mamá y te viera...
¿En quién te has convertido?  -despojo humano.

Debería caersete la cara de vergüenza.
Borracho por la mañana. Quién te viera. Llorando por una mujer a la que has dejado marchar. Tú. El culpable de cada cosa que le ha pasado. Con esa mierda de trabajo y esas pocas ganas de vivir. Despojo humano. Tú. Que ni pincha ni corta, porque cada día metido en la cama se vuelve más nulo. Transparente. Insípido para los demás.
Tú, que ni miras ni te haces mirar. Tú. Que no observas lo que pasa a tu al rededor y te dedicas a criticar lo que otros hacen...


Llorar no va a hacer que ella vuelva.
Deberías recordarlo.

¿Acaso crees que va a volver sin que hagas nada para que eso pase?
¿Piensas que la vida se echa a cara o cruz, a piedra, papel o tijera, o a la suerte o desgracia que te depara el futuro?
¿Crees en las casualidades?, ¿En los terremotos sentimentales?

Cuantos altibajos te quedan por subir y bajar, como si de una montaña rusa se tratase... Cuántos. Y que tan pocas fuerzas se te ven para superarlos.
Cuantos traumas te ha causado el amor,
y el desamor, claro.

Échale huevos. 
Te ha dejado. Se ha ido. No hay vuelta atrás.
Si hubieses sido tú mismo, 
o quizá menos idiota, probablemente,
te habría querido más,
o menos, 
pero seguramente mejor.


02 mayo, 2015

Pasen y vean



Nadie me explicó de qué iba eso a lo que llaman, vida,
y nadie me advirtió de las cosas que podían suceder.


Nadie se expuso ante mi, ni ante la multitud que esperaba respuestas.


Nadie se ofreció a explicar el cómo,
ni el por qué,
ni el cuando.

Nadie hizo eco de esta noticia
llamada mundo.

Nadie me puso los pies sobre la tierra,
                 y mi imaginación voló.


"Que venga el que inventó el amor y de la cara"  - pensé. 

Lo pintaban como una rosa,
y en verdad,
solo veía espinas.

Que venga, y me explique en qué hora decidió que el amor debía existir.

Me atrevo a hablar por la mayoría,
y a poner estas palabras en boca de todos,
porque
¿a quién no le dolió el amor alguna vez?

Me dijeron que los sueños, eran como un día soleado en pleno invierno
y que eso de las mariposas cuando te enamoras, es un chiste.
No sé a qué chiste se referirían, pero a mi, personalmente, no me causa ninguna gracia.


Que hable de amor el que de verdad lo siente.

Que hablen.

Y tendré mil respuestas para dar a cada acusación, o testimonio que hagan.
Escupid cada ridículo pensamiento que se os pase por la cabeza,
y quizá podrá convertirse en un mito filosófico mejor que el pensamiento aristotélico o que cualquier superstición griega.

Si la vida es así, podrían habernos mandado una carta, advirtiéndonos de cómo iba a ser,
o en el mejor de los casos un mail, que nos llega antes.




Que no me vengan con cuentos de hadas,
yo quiero piruletas.

24 abril, 2015

- En la canción de siempre -



No tengo nada más que decir.
 (Y mucho menos que contarte)

Tengo veinticuatro días antes de que estalle este universo literario que llevo dentro.
Y tengo, paradojas revoloteando por la cabeza y mariposas rojas por el corazón.

Me quedan, 
veinticuatro días y unos cuantos párrafos menos para terminar lo que he empezado.

Y es que me basta, 
tan solo un suspiro,
o un beso en la mejilla, 
(o en la punta de la nariz como en las películas)
para despertarme.


Reincido
en que tengo todo el derecho a reclamar todos los besos que no me diste;
sin papeles de por medio, ni contratos, ni convenios, ni acuerdos, ni pactos.

Reitero todo lo que no dije, pero escribí, 
                                                          para ti.
                                                          (aunque no llevase tu nombre)
                                                                                    
Porque, 
me quedan  -veinticuatro días-  solamente

para reunir cada pieza del desastre,
cada ruina que baile al son de la caída... 
y del tropiezo
y cada lágrima que derramé por ti.

 Me queda

    Nos quedan... 
veinticuatro noches y 500 días, como diría Sabina,
para cazar cada estrella fugaz y cumplirla en sueño,
para vencer a las pesadillas
y trepar nuestras cinturas antes del amanecer.


                                             - Será una tontería - 
                                                en bajito, susurré mientras dormía:

"Me brillan los ojos 
y me pica la nariz".




                              




                                        
Pd: Te espero, en el sueño, 
    
                  o en la canción de siempre.

       












25 marzo, 2015

Nuestro otro "Yo"

Llueve a ratos
y a días,  

para recordarnos 

que no todo es como aparenta, 

que los días grises, sin amor, 

son más grises 

y nuestro otro yo, 

no tiene por qué estar en nuestro cuerpo, 

sino en otro cuerpo,

ajeno a nuestra realidad 

o a nuestra ficción más profunda.

19 marzo, 2015

No es tú, ni es yo. Es "nosotros".



Somos la llama de dos velas encendidas 
en una noche de otoño, 
y el soplo de aire que entra por la ventana 
y nos llega a congelar el alma. 

Somos cada huella borrada por el paso del tiempo 
y cada recuerdo que aun renace en nuestras memorias. 

Somos el vaso medio lleno, 
que los demás ven medio vacío, 
y las sonrisas con carcajada de un Lunes por la mañana. 

Somos flor en plena primavera, 
y el llanto de un recién nacido. 
Somos las palabras que nunca nos atrevimos a decir 
por miedo a que no fueran correspondidas 
y el cigarro de después de un polvo. 
Fuimos y somos, el polvo que recubre la caja 
donde guardábamos todos nuestros mejores recuerdos 
y nuestras mejores fotografías. 

Somos agua, que sacia la sed de tenernos a todas horas 
y las ganas de comernos. 
Somos el frío que nos hace entrar en calor 
y la canción que nos cala los huesos. 
Somos las miradas con toda una historia que contar, 
y las cartas de amor con el sello de tus labios. 
Somos el compás que hace latir acorde nuestros latidos 
y la melodía de nuestra respiración. 

Somos, el hogar donde encontrarnos cuando todo vaya mal.

Somos, fuimos y seremos, 
nosotros, 
a pesar de la distancia, 
de los miedos y las dudas, 
que recorren cada rincón de nuestro cuerpo.

01 marzo, 2015

Hace tiempo que.



- Hace tiempo que no miro el reloj 
por no hacerme a la idea de qué es la vida sin alguien, 
por no imaginarme qué es la vida sin ti. -

Hace tiempo, 
que aunque el frío entre por mi ventana, no me arropo, 
por si algún día decides entrar y tumbarte a mi lado.

Hace tiempo, 
mucho tiempo, 
que espero al lado del teléfono, por si suena y eres tú. 

Hace tanto tiempo que visto esa camiseta que solías ponerte 
y me regalaste para que no te olvidase.. 
ingenuo de ti. 
No sabías que no me hacía falta nada para recordarte, 
porque nunca dejaba de hacerlo.

"Hacía ya tiempo que me bastaba tu risa para aferrarme a un recuerdo" 
como decía Escandar, o a los que hicieran falta.

Estaba enamorada de los recuerdos contigo, 
y de los recuerdos sin ti, 
echándote de menos. 

Y es que, desde que empecé a escribirte, 
sigo sin saber qué escribir cuando no te escribo a ti

Qué difícil es el horario de visitas de este disparatado trabajo de escribirte y de tener que olvidar tus manos. 

Qué difícil es dejar atrás los besos en los ascensores,
los calentones
en cada rincón de esta ciudad.

Hacía tiempo, 
tanto tiempo, 
que nada me alegraba como lo hacías tú, 
que me olvidé de sonreír porque sí, 
por cualquier motivo que no fuese tu risa.