Las chicas tristes son las más bonitas.

Me he mudado

Dejo de usar esta página. Ya no voy a escribir aquí.

He cogido las maletas.

24 agosto, 2016

Trescientos sesenta y cinco

Me has regalado flores el día de San Valentín,

bombones en navidad,

y 365 mensajes de texto todas las noches.


Me has regalado 364 sonrisas,

por 363 chistes malos.


Me has regalado 362 abrazos

por 361 lágrimas,

hasta que perdí la cuenta de todo lo que había llorado.


Me has regalado 360 polvos

a cambio de 359 besos en el cuello,

y 358, fueron en la boca.


Cuántos besos.


Me has regalado 357 canciones al oído,

356 compases, entre las piernas,

y 355 acordes a la guitarra. En tu habitación.


354 pesadillas.

353 miedos.

352 ganas de saltar al precipicio.


Odio los números, pero 7 fueron casi contigo. Y 7 por 365, son muchos.

Brindemos por ellos, por nosotros, por ti, por mi.

Siempre podemos brindar 4 veces aunque no haya nada que celebrar.


Siempre podemos volver al lugar en el que nos (re)conocimos, al fin y al cabo, nuestros rincones siempre estarán ahí aunque nosotros no estemos. 

Porque, siempre fuimos.


12 julio, 2016

Mitomanía



Como aquel cabaret en el que acabamos más cachondos que cansados.

Como aquel beso que pedía lengua y acabó en polvo.

Como aquel polvo que dibujamos con la lengua

y aquel chupetón entre las piernas sin planear.

Como aquel lunes que pareció viernes impregnados de sexo y olor a café.

Como aquella mañana que fue noche entre mis piernas y tu cuello, 
a rebosar de carmín y de karma...

Como un fénix en su último baile antes de empezar a arder...
Saboreaste mentiras que no tenían nombre.

Gritaste su nombre al compás de mi último gemido 
y fluidos corrieron por mi piel.
Lloraste.


Pulsaciones aceleradas que un día llevaron mi nombre, 
ahora son mariposas muertas debajo de tu ombligo. 


Lápidas sobre las que besar la lluvia antes de volver a nacer.

25 junio, 2016

Preocupación

Él no se ha fijado en cómo vas pintada hoy. En qué rímel usas.

No ha pensado en lo guapa que te has puesto.

En lo mucho que te arreglas para él.


Y llega el día en que te deja por otra, cualquiera, que se arregla mucho más.

Que se preocupa por estar guapa para calentarle la bragueta, no por estar guapa para él.

Entonces, tú, con el rímel corrido, sabes que estás sola, con tu spotify y tus ojeras.


20 marzo, 2016

Y si algún día...


Si algún día fuese pregunta, ¿serías la respuesta?

Si algún día fuese historia, ¿serías tú el poema?


Si algún día fuese canción, ¿me bailarías?

Si algún día perdiese la vista, ¿serías mi guía?


Si algún día me encerrasen, ¿pagarías la fianza?

Si algún día fuese crimen, ¿serías mi condena?

Si algún día fuese libre, ¿serías mis alas?


Si algún día fuese odio, ¿romperías los esquemas?


Si algún día no tuviese el don de la palabra, ¿serías mi voz?


Si algún día olvidase tu olor, 

¿volverías?





13 febrero, 2016

Aquí, en la ciudad.



Me han llamado gata varias veces,
no sé si por el sexto sentido o las siete vidas, de las que aun conservo tres.

Cuatro las maté mientras vivía,
dentro de ti.

Surqué el mar de tus lagrimales,
cabotaje entre dos mundos.

Navegué por cada rincón de tu piel.
Embarqué un viaje por tu pelo y me alojé en él.


Durante el día, la palabra. El ruido.

Intentaba susurrarte que estaba ahí, contigo, 
aunque no pudieses verme.
Te escuchaba en silencio. 

Tu voz era el lugar en el que quedarse a vivir. 
Música para mis oídos.

Durante la noche, las caricias, 
el calor de las velas. 
Escalofríos en la nuca.

Los silencios. Las miradas. 
El infierno entre las sábanas.

Aquí, en la ciudad, 
se oyen los murmullos de gente que reza,
a Eric Clapton sonando de fondo,
y las lágrimas de una madre derruida como las Torres Gemelas.


No te prometo el cielo, 
pero puedes trepar por mis caderas.
Ilustración: elgalgo.es

31 enero, 2016

Hogar

Hoy llueve, como cuando tú lloras.
Y he visto llover muchas veces.

Estoy mirando por la ventana cómo la lluvia nos cala los huesos.


Hoy llueve como cuando lloro, porque has dejado de reír.
Las calles están vacías de gente que corre buscando un lugar en el que refugiarse.

Estoy mirando por la ventana y la ciudad a oscuras me recuerda a ti. Me recuerda a ti, por lo que has sufrido, por no haberte sabido decir, que todo iba a ir bien...


Me veo en el reflejo de la ventana y te veo a ti.
Te veo a ti, porque esta sonrisa es tuya, porque esta sonrisa es tuya por lo que has luchado.
Por lo que has luchado, mamá.

No hay precipicio que no saltase por verte sonreír.


Me veo reflejada en los cristales de esta ventana y te sigo viendo a ti, porque tengo tus mismos ojos, porque soy igual a ti. Porque llevo tus miedos anclados en el nudo en la garganta que no me deja respirar, porque me duele el pecho, cuando tiemblas cada noche.

Hoy miro por la ventana con los ojos tristes y la sonrisa de un valiente. Porque soy igual a ti.
Porque hemos vencido a la mala suerte y a los cobardes que se han cruzado en nuestros caminos pisoteando nuestros corazones,
porque hemos podido con todos los huracanes, con todos los terremotos.

Porque no estás sola.

Ojalá algún día, dejemos de llevar la sonrisa a cuestas
y que todos y cada uno de los que te han pisado, te sonrían al verte pasar.
Porque eres la mujer a la que cualquier mujer querría parecerse y cualquier hombre querría tener a su lado.
Porque eres felicidad, aunque no la hayas tenido.
Porque no te hace falta envidiar a nadie,
porque eres magia.

Porque eres tú, mamá.