Las chicas tristes son las más bonitas.

Me he mudado

Dejo de usar esta página. Ya no voy a escribir aquí.

He cogido las maletas.

04 septiembre, 2015

Socorro, Soy feliz.




Para ser sincera te diré que eres la vía de escape a la que suelo recurrir.

No quiero mentirte, 
ni puedo, 
mucho menos cuando vivo en un corazón anexo al mío.

No puedo mentirme, 
soy un animal herido que no puede levantarse en el intento, 
y ya ha caído tantas veces que le es indiferente intentarlo una vez más. 

No encuentro el amor de nadie que luche por mantenerme en alza entre sus brazos, 
mientras cada rincón de mi alma llora pidiendo socorro.

Socorro, digo sin pronunciar palabra.

Es el silencio, que mantiene la llama de un impulso encendida,
y puede que sea contradicción, decir que las cicatrices me mantienen viva,
pero juro que cada una de las heridas que previamente sangraron, 
son las marcas que me hacen saber que he vivido, en algún momento, de alguna historia.

Que bonito saber que lo que un día dolió 
es lo que te mantiene en el recuerdo, una eternidad.

Tocas las cicatrices, 
suavemente, con las yemas de los dedos 
y te das cuenta de que al fin y al cabo, eso te ha hecho fuerte, 
o cobarde, no sé... pero te hacen sentir viva.

Libre de haber curado o lamido las heridas abiertas. 
Libre de haber abierto con recuerdos todas éstas 
y haberlas hecho volver a sangrar.
Porque sí. Porque eres tuya, y haces lo que quieres.
Porque prefieres ser tú la que abra tus heridas, a un gilipollas.

Me siento viva.   De recuerdos.

Me siento viva,  y bailo las canciones que suenan en mi cabeza.

Me siento viva,  y eso es lo que me hace sonreír, mientras pido socorro, ¡que me ahogo!

Ya me han dicho alguna vez que tengo el corazón tan grande, 
que va siendo hora de sacarlo, 
porque no me cabe en el pecho.


      Soy feliz, aunque lloro                               
      como todo el mundo al que le duele algo, 
      y  más si se trata del corazón.

      Soy feliz, porque estoy orgullosa 
      de haberlo dado todo por las personas 
      que de verdad conquistaron mi corazón.
      Porque sí. Porque se lo merecen.

      Y soy feliz, porque a pesar del dolor, 
      he querido.
      He querido por encima de todo, 
      como quien no teme al amor 
      cuando aparece como un soplo de aire, 
      o un suspiro pidiendo socorro;
como quien besa con los ojos cerrados suplicando que nunca se acabe;
como quien mira a los ojos y dice más que con cualquier palabra...
como amar, por encima de cualquier putada, puñal o pero.

Pero soy feliz, 
porque un día me enseñaron que si algo duele, 
la sonrisa cura un poco.






18 agosto, 2015

Nunca antes, ni más.




Nunca pedí que me bajasen las estrellas
ni que me regalasen el cielo.

Nunca pedí el sol si no era para tomarlo juntos;
siempre fui más de pedir que el frío nos acunase para poder refugiarme bajo tus brazos.

Nunca pedí que no me rompieran el corazón,
ni que nadie me hiciese llorar alguna vez que otra,
no fui de esas que buscan el amor en cualquier mirada,
pero sí de las que se enamoran de las sonrisas a primera vista, y elegí tu boca.

Pero, ya no estoy
ni soy
para nadie.

Tiro el corazón por si alguien quiere acabar de pisotearlo,
aunque os aviso,  que ya lo está mucho.

Nunca pedí un amor de película,
nunca me ha gustado resumirlo en dos tristes horas.

Nunca llegué tarde cuando necesitaste un hombro al que besar,
que no al que llorar,   (prefería hacerlo yo por ti)
nunca me ha gustado verte hacerlo.

"¿Qué tal?" siempre fue el pretexto perfecto para empezar una conversación,
aunque siempre he preferido el cosquilleo de esperar a que tú lo preguntases,
a pesar de que no te interesase cómo estaba.

Nunca supliqué que escuchases mi llanto,
pero que por favor, no lo consintieses.

No te dije nunca que te estremecieses si me veías resoplar por un enfado,
ni que me regalases flores el día de nuestro aniversario.

¿Veis?
Nunca pedí tanto.
Y ya no me sale gritar.

No voy a dejar pasar por alto más mentiras, si tú no me mantienes en alto.
Ya lo dejé claro una vez, no soy juguete de nadie.

Siempre me revolvieron el estómago las nanas y los cuentos de antes de dormir,
pues por favor, deja los cuentos a un lado,  las excusas no me convencen si no es para llevarme a la cama, y no precisamente a dormir.

¿Te queda claro?
A todo el mundo le cansa dar
para no recibir
y mucho menos palos.

Joder.


13 agosto, 2015

Ataques al corazón





Y un día empezó y continuaron los ataques.
Ataques de histeria, de llanto, de cansancio,
ataques de rabia y de frustración.

Ataques que le rompían el alma, 
ataques, que me rompían el corazón.




No sé cuándo ni cómo empezaron, 

no sé el motivo, ni el lugar, ni lo que sintió la primera vez. 
Impotencia es la palabra que lo define.
Supongo.

Se sentía incapaz de frenarlo. Se le paralizaban los pies antes de llegar a la meta. 

Era una carrera difícil de alcanzar. Era un inicio infinito, una salida a la que no conseguía llegar.

Recuerdo cuando te dio uno de esos ataques, no creo que pueda olvidarlo.

No podías parar de llorar y pedirme una ayuda que no supe darte. 
Nunca llegué a explicarte por qué no pude hablarte, por qué no pude decirte lo que sentía, por qué no pude responder a tus preguntas... Un nudo paralizaba mi habla, mientras me suplicabas que te hablase y yo, solo podía pensar en no derrumbarme. En no llorar delante de ti. Tenía que mostrarme fuerte para que no decayeras, para que no empeorases, para que no pensases que una situación así podía conmigo.

Tus palabras fueron estacadas para un angustiado corazón, que no pudo ayudarte.

Me daba vértigo cuando respirabas agitado;  tocar tu cara pálida, fría por el sudor que recorría tu frente era un motivo por el que querer echar a llorar, pero sabía que no podía.
No podía caer en la derrota.
No podía dejar que te dieses por vencido.

Palabras de ánimo recorrían mi cabeza, sin poder dejarlas salir más allá de mis labios rojos, pintados de pleno dolor. Fui incapaz de decirte que podías con eso. Que podías con eso y con todo lo que te impidiese seguir adelante. Que nada era una piedra en tu camino, que solo los te quiero que te decía cada vez que te querías rendir serían esas piedras que te hicieran levantarte.


No sé si es valentía escribir esto, o fui tan cobarde de no poder decírtelo mirándote a los ojos.


Solo me sale escribir, porque si hablo, será imposible controlar el llanto.





18 julio, 2015

Toda una vida vive muerta



Nacemos llorando,
para seguir llorando toda una vida.

Vivimos, para poder pagarnos una vida.
Y vivimos para alimentarnos del amor de alguien que sepa dárnoslo.
Y nos rompen el corazón.

No hace falta morir para estar muertos, basta con estar en cuerpo
pero no en alma.

Nos aferramos a creer en algo que sabemos que en realidad, no existe.
Nos agarramos a una esperanza que se desvanece en cuanto nos damos la vuelta.

Y es ahí, cuando los demás se dan cuenta de que te están perdiendo,
"Doctor, le estamos perdiendo",
ahí, ahí es cuando se nos abren los ojos y se nos cierra el corazón.

No queremos darnos cuenta, de que cada día morimos un poco más
y vivimos menos.

Cuando no mira nadie, a veces las cosas salen bien,
pero muchas otras, se nos secan las lágrimas de tanto dolor que tenemos dentro.

No es peor la distancia que separa cuerpos, 
sino los secretos que separan corazones.

Sigo buscando la palabra que me haga tocarte,
sin que nuestros cuerpos estén cerca.



Pues léeme los labios:
volvería a morir por ti.


16 julio, 2015

Y tú y yo, separados





Hay chicos en cada portal de mi calle.
Hay chicos en cada parada del 125 del autobús.
Hay chicos en la cola de la panadería de debajo de mi casa.
Y chicos fumando a la salida de mi bar favorito.

Hay chicos follando en discotecas, con morenas que acaban de conocer.
Hay chicos que dan follow a cada chica que enseña chicha.
Y hay chicos, que simplemente piensan en cómo hacer feliz a sus novias.

Hay chicas bailando al son del sol.
Hay chicas en el chino de tu casa.
Hay chicas subiéndose la falda para ligar con el primero que pase.
Hay chicas poniendo morritos para su próxima foto de perfil de Facebook.
Y chicas viendo una peli porno, que luego negarán haber visto.

Hay chicas arreglándose para sus novios.
Y hay chicas buscando quien será la próxima a la que quitar el novio.





Hay chicas solas.
Hay chicos solos.


Y luego estamos tú y yo.

Solos,   que se quieren.


¿Me explicas qué hacemos separados con todas las zorras 
y los gilipollas que se pueden meter en nuestra "relación"?

Ahora mismo podríamos estar follando.



15 julio, 2015

Viene y va





No cierra el cajón donde guardo todos los sueños 
que no me llegaste a cumplir...

He buscado en la despensa alguna medicación 
que me haga dejar de echarte de menos
y solo he encontrado helado de chocolate,
dicen que va bien para eso de los dolores del corazón...



Mientras el cielo cae y la gente vuelve de trabajar,
yo te espero en lencería de encaje,
frente a la puerta de entrada a mis piernas.

Ojalá tengamos que recurrir a la salida de incendios 
si esto se nos va de las manos.


Cuántas quemaduras nos hemos marcado en la piel,
con besos bajo la lluvia 
de marzo 
y de abril 
y de junio 
y de noviembre...


Cuántos te quiero hemos pronunciado bajo el frío de agosto,
tirados en el césped de cualquier parque enamorado de nuestras risas nocturnas.

Cuántas cervezas echan de menos nuestros labios calientes
tras haber quemado, leído y releído en braille 
cada verso salido de nuestras bocas.

Nunca nos atrevimos a enfrentarnos a los miedos,
ni a las guerras que provocaban disparos a nuestros corazones,
inmunes, todavía, a las inundaciones de lágrimas 
que encharcaban nuestros lacrimales.


No me he rendido.
Ni me rendiré ante un "vete" tuyo.
No me iré, aunque me lo pidas,
pues no malgastes tu tiempo en suplicar.

Y si te digo "vete", lárgate.
(pero vuelve en un rato)


Ya lo dijo Machado, 
Caminante no hay camino, se hace camino al andar.


Sigue los pasos que he dejado tiempo atrás,
y probablemente te enamores de las huellas, del rastro que dejé para ti,
para que volvieras al lugar en el que estoy esperándote con una maleta vacía,
para llenar de nuevos recuerdos. 


Porque,  ¿qué somos si no una acumulación de recuerdos?



No busco la aprobación de nadie de los que un día me apuntaron con el dedo,
diciendo que no lo iba a conseguir.


Sigo aferrándome a las manos que me sujetan la cara entre lágrimas
y me besan los ojos con miradas de complicidad que dicen;
"llora aquí pequeña, todo lo que tengas que llorar"
y acarician los miedos que recorren mis piernas y las hacen temblar.


Nunca me hizo falta subirme un poco más la falda
ni bajarme la camisa para hacer presencia.
No me gusta la gente que tiene al lado a otros para usar y tirar.

Siempre he sido de las personas a las que les duele el corazón
y llora,
y llora
y no hay quien la pare;
como en la pista de una discoteca vacía,
bailando toda la noche con la soledad, con las penas que hielan el alma.

Ilustración: Irene García Amador - @irenishaaa

Ya no pido nada más.

No pido nada más que a mi madre 
no le pase nada malo,

que haya alguien ahí arriba 
que nos salve de los miedos

y que llegue la persona adecuada 
cuando tenga que llegar.

No busquéis el amor.
El amor llega igual que se va.