Las chicas tristes son las más bonitas.

Me he mudado

Dejo de usar esta página. Ya no voy a escribir aquí.

He cogido las maletas.

25 marzo, 2015

Nuestro otro "Yo"

Llueve a ratos
y a días,  

para recordarnos 

que no todo es como aparenta, 

que los días grises, sin amor, 

son más grises 

y nuestro otro yo, 

no tiene por qué estar en nuestro cuerpo, 

sino en otro cuerpo,

ajeno a nuestra realidad 

o a nuestra ficción más profunda.

19 marzo, 2015

No es tú, ni es yo. Es "nosotros".



Somos la llama de dos velas encendidas 
en una noche de otoño, 
y el soplo de aire que entra por la ventana 
y nos llega a congelar el alma. 

Somos cada huella borrada por el paso del tiempo 
y cada recuerdo que aun renace en nuestras memorias. 

Somos el vaso medio lleno, 
que los demás ven medio vacío, 
y las sonrisas con carcajada de un Lunes por la mañana. 

Somos flor en plena primavera, 
y el llanto de un recién nacido. 
Somos las palabras que nunca nos atrevimos a decir 
por miedo a que no fueran correspondidas 
y el cigarro de después de un polvo. 
Fuimos y somos, el polvo que recubre la caja 
donde guardábamos todos nuestros mejores recuerdos 
y nuestras mejores fotografías. 

Somos agua, que sacia la sed de tenernos a todas horas 
y las ganas de comernos. 
Somos el frío que nos hace entrar en calor 
y la canción que nos cala los huesos. 
Somos las miradas con toda una historia que contar, 
y las cartas de amor con el sello de tus labios. 
Somos el compás que hace latir acorde nuestros latidos 
y la melodía de nuestra respiración. 

Somos, el hogar donde encontrarnos cuando todo vaya mal.

Somos, fuimos y seremos, 
nosotros, 
a pesar de la distancia, 
de los miedos y las dudas, 
que recorren cada rincón de nuestro cuerpo.

01 marzo, 2015

Hace tiempo que.



- Hace tiempo que no miro el reloj 
por no hacerme a la idea de qué es la vida sin alguien, 
por no imaginarme qué es la vida sin ti. -

Hace tiempo, 
que aunque el frío entre por mi ventana, no me arropo, 
por si algún día decides entrar y tumbarte a mi lado.

Hace tiempo, 
mucho tiempo, 
que espero al lado del teléfono, por si suena y eres tú. 

Hace tanto tiempo que visto esa camiseta que solías ponerte 
y me regalaste para que no te olvidase.. 
ingenuo de ti. 
No sabías que no me hacía falta nada para recordarte, 
porque nunca dejaba de hacerlo.

"Hacía ya tiempo que me bastaba tu risa para aferrarme a un recuerdo" 
como decía Escandar, o a los que hicieran falta.

Estaba enamorada de los recuerdos contigo, 
y de los recuerdos sin ti, 
echándote de menos. 

Y es que, desde que empecé a escribirte, 
sigo sin saber qué escribir cuando no te escribo a ti

Qué difícil es el horario de visitas de este disparatado trabajo de escribirte y de tener que olvidar tus manos. 

Qué difícil es dejar atrás los besos en los ascensores,
los calentones
en cada rincón de esta ciudad.

Hacía tiempo, 
tanto tiempo, 
que nada me alegraba como lo hacías tú, 
que me olvidé de sonreír porque sí, 
por cualquier motivo que no fuese tu risa.

28 febrero, 2015

¿Eras?



Te escribo sin tinta y reconozco, 
que la razón no es mi punto fuerte. 

No sé cuantas veces me he guiado por la cabeza, 
y no por el corazón, y viceversa. 
Y así me va...

Tengo tantos recuerdos encerrados en estas cuatro paredes en las que me refugio cada día 
       (esas que eran de papel, cuando nos dejábamos escuchar por los vecinos, 
                                                       reír, mientras gemíamos). 

No sé si lo recuerdas como yo lo hago, y te juro, que me da igual.

Te escribo, porque no puedo besarte por última vez, 
y te pienso, al no conseguir alcanzar tus brazos y decirte que fuiste el camino más bonito por el que pude pasear cada amanecer.

Fuiste el compañero perfecto con el que recorrer la luna 
si me mirabas la boca con ganas de un beso.


No habrá melodía más bonita que la de tus dedos tocando nuestra canción, a la guitarra, mientras desnuda, te observaba sonriendo. No habrá, ni existirá mejor recuerdo, 
que esa imagen que tengo de ti, en mi cabeza. 

Éramos dos enamorados tontos, 
que sonreían por cualquier cosa 
con tal de escuchar ambas risas. 
Dos, que simulaban no conocerse, 
pero se conocían demasiado bien.

Eras mi punto débil, 
 el centro de la diana de mis dudas, 
   y a la vez, el escalón que me hacía subir
     cuando los miedos no me dejaban moverme.

Eras cada lágrima perdida a la que nadie dejaba ver 
y cada abrazo inesperado por detrás de mi espalda. 

Eras mi vuelta atrás, 
el cigarro que me autodestruye 
y el café de cada Lunes, a las 6 de la mañana. 
Eras el chupito de tequila de todos los Sábados noche, 
y la resaca de cada Domingo. 

Y.. aunque no venga a cuento, y estemos tan rotos que nadie pueda arreglarnos mejor que el uno al otro, solo puedo decir, que te quiero.

11 febrero, 2015

Alguien



Ven esta noche a mi cama 
y abrázame los miedos que me erizan la piel. 
No te prometo la luna, porque me queda muy lejos, 
más, de lo que me queda tu boca, 
                        y mira que es difícil.


Este corazón a prueba de balas, o de besos, 
busca el calor de alguien que sepa calmar las ganas 
de dormir en compañía... 


Busco unos ojos que brillen con el reflejo de los míos, 
y sonrisas a las que no querer dejar de besar nunca. 

Busco abrazos en plena calle, este invierno, 
y dedos que recorran mis piernas disimuladamente entre la gente.

Busco miradas de complicidad, que digan:
   "te tengo ganas, aquí y ahora" 
y susurros que me dejen sin respiración.

Quiero vistazos de reojo al culo, 
y que te sonrojes si te pillo mirándomelo, 
     y... mordisquitos por el cuello que nos dejen con ganas de más.

Quiero a alguien que llame a mi puerta para quedarse, 
o entre por la ventana de mi habitación cada noche, con el fin de desabrocharme la camisa y deshacer mi cama. 

Quiero noches enteras dibujándonos constelaciones en la espalda y uniendo cada lunar con un beso, que cure cada una de las cicatrices que un día nos quemaron.

Quiero carcajadas y lágrimas de felicidad, 
y orgasmos, que consigan hacernos pisar la luna. 

Quiero besos con lengua aun estando separados y cartas de amor que reciten, con tu voz, las ganas que tienes de hacerme el amor cada día, a cualquier hora. 

No quiero te quieros que no se sientan, ni verdades a medias; 
quiero medias por el suelo, y a ti, 
tumbado en mi cama, 
observando con deseo cada movimiento que hago mientras termino de quitarme la poca ropa que me queda puesta.

22 enero, 2015

"Miedo"



Querido mundo,

Tengo miedo.

Miedo por cada alma perdida de esta pequeña ciudad.
Por los cuerpos que vagan sin rumbo, por cada indigente, con miedo a morir de hambre, amamantado por el frío de las noches de invierno, en algún portal. Con alguna que otra manta, encontrada en contenedores envueltos de sombras, entre escombros caídos, de las zonas más pobres de estas calles solitarias, pero tan llenas de gente.

Tengo miedo.
Miedo por cada una de las familias que trabajan sin descanso por dar de comer a sus hijos, por tener un sitio en el que dormir y en el que despertarse. Por tener un motivo por el que verles sonreír.

Tengo miedo.
Por los amantes de la vida, y del amor.
Por los amantes del peligro, y los amantes del sexo.
Por cada beso perdido en nuestros ombligos, y cada rosa mustia, reflejando un amor pasado.
Tengo miedo, por ese San Valentín solos y esa cena romántica que se quedó fría.
Tengo, realmente miedo, por ser la pieza del puzzle que no encaje, por ser la nube que no llora y la estrella fundida en una noche estrellada.
Tengo miedo, porque el miedo no me arropa, ni tus brazos, ni otros brazos que no sean los tuyos.

Tengo miedo, porque nada es suficiente para dejar de tener miedo a las alturas, porque nuestros ojos, se ven más bonitos desde arriba, rezando no tener miedo a nada más que a nosotros mismos.

Tengo tanto miedo, por la gente que cada día derrama una lágrima que no es de felicidad…
Tanto miedo, por las sonrisas vacías y los sueños rotos, por las miradas tristes y por las personas que no dicen “te quiero”.
Me da pánico, esa gente con el corazón de piedra.
Esa gente, que abandona a sus mejores amigos, a sus amigos más fieles, sin ni si quiera mirarles a los ojos, con esos mismos con los que ellos miran a sus dueños llenos de amor…

Me da miedo esta ciudad llena de gente fría.
Me da miedo este mundo, que si pudiera, se caería a cachos por lo mal que lo tratamos.

Tengo miedo a la gente que no dice “te echo de menos” por orgullo y valora las cosas cuando ya las ha perdido.
Me da mucho miedo, la gente que no come chucherías por si les salen caries, y solo piensan en el futuro, en vez de vivir el presente.

¿Qué más miedo que tener una boca cerca y no poder besarla?
O una voz, que te diga, que no se va, pero ya se haya ido…

Cuanto miedo, a las caricias que se dan por debajo de la falda y a los escalofríos que provoca una cama vacía tan llena de remordimientos.

Cuanto miedo, en un mundo tan pequeño, lleno de seres que buscan el calor de un abrazo, de un beso, de una caricia…
Cuando miedo puede tener una persona dentro de sí…
Cuanto miedo puede abarcar dentro de nuestros corazones, dentro de nuestras sonrisas, dentro de ti y dentro de mi.
Cuanto miedo da el miedo.