Las chicas tristes son las más bonitas.

Me he mudado

Dejo de usar esta página. Ya no voy a escribir aquí.

He cogido las maletas.

19 junio, 2015

Te sigo esperando




Amanecer gris, en pleno mes de junio.

Son las 08:17, y sigues sin aparecer, 
por mucho que cierro los ojos y deseo que estés aquí, conmigo.

Mis pasos, cabizbajos, se preguntan por qué te has ido.
Tengo la melena larga, cansada de cambios y malos recuerdos, 
y las botas negras, a juego con la mirada triste que me llega hasta el filo del vestido.

No sé a dónde voy, ni por la pista de música que estoy escuchando.
Mi mente está volando por el paso del tiempo que dejaste en mi cabeza.

Tus notas, llevan el compás de este cuerpo que da tumbos, vagando por Madrid.
Que bonita ciudad para perderse y reencontrarte (a ti), en cada estación de metro.

Cada lugar donde nos besamos sigue igual, pero parece distinto, si tú no estás.

Y así, 
empieza todo, 
de nuevo.


Tenía diecipocos años y era igual que ahora.

Pequeñita.


Me gustaba jugar con los sueños que tenía encerrados en la cabeza,
como pájaros que aun no llegaron a alzar el vuelo.


Tenía la extraña manía de fijarme en las manos de la gente 
y en la curva de sus bocas cuando sonreían.

Estaba enamorada del olor a tierra mojada, 
y de las gotas de lluvia que resbalan por los cristales.

Sonreía a los desconocidos, cómo dándoles un motivo por el que sonreír.

Incitaba a mi madre a bailar, cuando las cosas se ponían feas 
y se le anudaban los pies, paralizando su risa.

Solía llevar la melena al viento, 
despejada de dudas, 
aun teniendo un ¿por qué? en cada nudo del pelo.

Tenía preguntas,
sin respuestas
y letras
que no llegaban a encajar en ningún folio en blanco.


Buscaba virtudes en cada defecto de la gente a la que quería
y los llenaba de abrazos en situaciones embarazosas.

Cada lágrima derramada, era un motivo por el que seguir luchando,
y cada centímetro que me faltaba de altura,
me sobraba en ganas de ser la persona en la que me he convertido.

¿Sabéis? 
Yo soy de las que ve acercarse al amor y grita: 
¡corred, queredlo, por mucho que os duela! ¡abarcadlo!
y lo recoge en su regazo,
y lo abraza
y nunca huye de él.

Tengo la receta mágica para seguir tropezando con la misma piedra
y no cansarme de besarla antes de levantarme.
Y tengo la enfermedad de quererte
y el antídoto para los Lunes sin ti.

Ahora que empiezo a no echarte tanto de menos,
me echo de menos a mi, a lo que era contigo.

Somos especialistas en querernos, aunque digas lo contrario,
solo hay que creer en la magia y estar seguro de que el final será feliz.

¿No hay gente con vértigo que quiere llegar al cielo?
Yo me conformo con tus caderas.

Estamos jodidos
porque cuando escuchan hablar de riqueza, solo piensan en el dinero y me entran ganas de reír, porque mi única riqueza, es tenerte a ti. (y poder abrazar a mi madre cada mañana)


Perdóname antes que sea tarde.

Y mira dentro de tu corazón
y por favor,
no llores.

Mira dentro y cuando me encuentres ahí, sabrás que nunca me he marchado.
No me digas que no vale la pena luchar por esto.

Estoy dispuesta a romperme el pecho por hacer que te rindas ante una caricia.




Siempre he vivido sin rumbo
hasta que paseé de tu mano
y supe a dónde quería ir.

Por ahora, sigo aquí. 
Son las 08:17 y mientras amanece,
te sigo esperando 
con los ojos cerrados y el corazón 
muy abierto.

14 junio, 2015

Las chicas tristes son las más bonitas.



Leeme entre frases, o entre besos
Aunque esta noche no estés.
Siempre puedo salir a buscarte...
Coches parados en plena Gran vía, dónde te metiste por primera vez.
Heridas abiertas, sangrándonos la piel,
Imanes que nos hacen volver al lugar de nuestras muertes.
Cuchillos
Apilados buscan el calor de un abrazo que sane nuestros miedos...
Siluetas autodestruyéndose dibujadas en la pared
Tartamudean que eres tú la otra mitad de la naranja.
Risas retumban sobre tu lápida
Inmunes a las flores que te dejé.
Silencio.
Te sigo esperando.
Estoy paralizada, frente a una de nuestras fotografías
Sentada en medio de estas cuatro putas paredes.
Sollozo al compás de sus llantos,
Obligándome a no dejar de pensarte ni un mísero segundo.
Nunca pude imaginar una vida sin ti.
La gente murmura a mi paso.
Arrastro los pies, y la vida.
Siento punzadas, aquí, en el pecho.
Masco tu ausencia, entre dientes, y te grito en silencio,
A ti. Vuelve. Te quiero tocar. Acariciarte los miedos.
Sentirte por última vez.
Bésame en tu huída. Y bésame hasta la última lágrima que lleva tu nombre.
Oyeme. La droga nunca fue tu amiga.
Nadaste entre polvos blancos
Inmersa en pensamientos que te hicieron desgastarte.
Trato de reavivar la luz que antes desprendía tu mirada,
Apenas lo consigo. Ya no estás.
Sangre y cocaína, es lo único que queda 
                          en esta despedida.

04 junio, 2015

22:22




- Tú solo buscas que te tiemblen las piernas
y que yo, sea de esas que nadie recomienda. -

Que nadie lo entienda.
Que hablen.
Que mientan.

Que mientras les baile la lengua hablando de nosotros,
entre carcajadas,
nos hagamos grandes, acariciándonos, 
como si pudiésemos darle la vuelta al mundo con nuestras propias manos.


Yo solo busco que mires mis labios y te poses en ellos,

toda una eternidad,

como si hubiese más vida después de la que nos han destinado a vivir juntos.


"Encendernos con las manos fue más de la cuenta"


¿Recuerdas cuando escuchábamos Pereza mientras nos fumábamos el piti de después?

o el de mientras tanto, cuando empezábamos a ponernos
            tontos.

Buscabas el temblor de unas piernas,
y yo,
buscaba que te perdieses en ellas; 
que te dijeran que no soy la chica que andas buscando
y aun así, quisieras encontrarme, escondida entre tantas letras de amor 
a las que nunca llegaron a poner fin.

Porque,
no hay finales para las mejores historias,
interminables, 
como el adiós que nunca nos atrevimos a decirnos.

Hazme un huequito ahí, en ese lunar de tu hombro,
o en el lado pegado a la pared de tu cama...
(y no me des la espalda,
no quiero sueños en los que no estás)

Siempre me ha dado miedo que no llegases a la cita de Buenas Noches
y que no nos encontrásemos en el mismo sueño,         (a las 22:22)
como si pudiésemos manejarlos a nuestro antojo, 
para vernos más allá de la realidad, en un mundo paralelo, 
en el que querernos aun sin existir.

Quizá no fui lo que buscabas y sin querer lo encontraste...

Quizá,
no fui capaz de decirte te quiero tantas veces como lo necesitabas,

quizá no fui hecha para ti,
pero sí para nosotros.

Quizá, y digo quizá aun estando totalmente segura de ello, que no pude hacerte feliz tanto como quisiera haberlo hecho, pero lo intenté en cada "no" por respuesta. 
Intenté ser tu   "puedes conseguirlo, mi amor"   cada vez que te caías y la piedra con la que te gustaba tanto tropezarte una y otra, y otra vez.

Quise ser tu aliento en cada cristal empañado por tus lágrimas
y el pañuelo que las secara después.

Quise ser el corazón, y la fecha que dibujases en la luna del coche, empañada por la lluvia.

Quise ser cada deseo que pidieras cuando vieses una estrella fugaz o soplases un molinillo de viento; 

Cuando tuvieses la necesitad de reír, y pensases en llamarme, para reír juntos...

O cuando,
con el tiempo justo, pensases en mi, antes de soplar las velas, entre esos dos segundos en los que se acaban los cantos del "cumpleaños feliz" y sabes que tu prioridad, es pedirme a mi.


Hazme un huequito ahí, en el lunar que tienes a la izquierda del pecho, 
pero no exactamente ahí, un poquito más adentro, 
en el corazón...
y haz de ello un hogar en el que quedarme a vivir, siempre.


Lo siento, si alguna vez fui tan tonta de rechazarte un beso y dejarte ir...

Lo siento, si a las doce, no llegué al baile.

Lo siento, si aun de puntillas no llegué a bajarte la luna...

Lo siento, si de quererte tanto no lo llegué a poder gritar, y te lo quise decir en silencios, mientras dormías.

Eres un adiós interminable,
un cielo que se nos queda corto,


 la etiqueta puesta en cada rincón de mi piel.

23 mayo, 2015



Mírate.

Solo.

Sin ganas de nada.


Sin poder mover ni un dedo.

Sudado. 
Pegado a la almohada, 
con esas ojeras que te llegan hasta el suelo y esa barba de seis días...

Vaya ojitos llevas.

¿Cuánto tiempo llevan ahí esas latas de cerveza?
Y... ¿Eso de ahí atrás, tirado en el suelo, es la camisa que llevabas antes de ayer?

Podrías abrir un poco las ventanas... 
                                   digo yo.

Parece que ha venido un huracán y ha arrasado con todo lo que se le ha puesto por delante. Incluso con tu vida, o lo que queda de ella...

No me digas que eso de ahí abajo, es la cena de anoche y que ella, no te ha llamado. [?]

¿Hace cuántos días no ves la luz del sol?

¿Se ha ido? ¿Se ha cansado de ti? ¿O en lo que te has convertido?
Has cambiado... Hace tiempo que ya no eres el mismo.

Y eso a lo que hueles... ¿es el perfume de tu nuevo affair, en el que buscas consuelo? 
¿o solo buscas sexo?

No hay consuelo de un amor en los labios de una puta, querido.


Cartas sobre la mesa, sin destinatario evidente, pero con sello tintado en el corazón, y al lado, un cenicero, a rebosar de colillas...

 ¿Cuánto has fumado?

Aunque con esta nube de humo, puedo hacerme una idea...

Si bajase mamá y te viera...
¿En quién te has convertido?  -despojo humano.

Debería caersete la cara de vergüenza.
Borracho por la mañana. Quién te viera. Llorando por una mujer a la que has dejado marchar. Tú. El culpable de cada cosa que le ha pasado. Con esa mierda de trabajo y esas pocas ganas de vivir. Despojo humano. Tú. Que ni pincha ni corta, porque cada día metido en la cama se vuelve más nulo. Transparente. Insípido para los demás.
Tú, que ni miras ni te haces mirar. Tú. Que no observas lo que pasa a tu al rededor y te dedicas a criticar lo que otros hacen...


Llorar no va a hacer que ella vuelva.
Deberías recordarlo.

¿Acaso crees que va a volver sin que hagas nada para que eso pase?
¿Piensas que la vida se echa a cara o cruz, a piedra, papel o tijera, o a la suerte o desgracia que te depara el futuro?
¿Crees en las casualidades?, ¿En los terremotos sentimentales?

Cuantos altibajos te quedan por subir y bajar, como si de una montaña rusa se tratase... Cuántos. Y que tan pocas fuerzas se te ven para superarlos.
Cuantos traumas te ha causado el amor,
y el desamor, claro.

Échale huevos. 
Te ha dejado. Se ha ido. No hay vuelta atrás.
Si hubieses sido tú mismo, 
o quizá menos idiota, probablemente,
te habría querido más,
o menos, 
pero seguramente mejor.


02 mayo, 2015

Pasen y vean



Nadie me explicó de qué iba eso a lo que llaman, vida,
y nadie me advirtió de las cosas que podían suceder.


Nadie se expuso ante mi, ni ante la multitud que esperaba respuestas.


Nadie se ofreció a explicar el cómo,
ni el por qué,
ni el cuando.

Nadie hizo eco de esta noticia
llamada mundo.

Nadie me puso los pies sobre la tierra,
                 y mi imaginación voló.


"Que venga el que inventó el amor y de la cara"  - pensé. 

Lo pintaban como una rosa,
y en verdad,
solo veía espinas.

Que venga, y me explique en qué hora decidió que el amor debía existir.

Me atrevo a hablar por la mayoría,
y a poner estas palabras en boca de todos,
porque
¿a quién no le dolió el amor alguna vez?

Me dijeron que los sueños, eran como un día soleado en pleno invierno
y que eso de las mariposas cuando te enamoras, es un chiste.
No sé a qué chiste se referirían, pero a mi, personalmente, no me causa ninguna gracia.


Que hable de amor el que de verdad lo siente.

Que hablen.

Y tendré mil respuestas para dar a cada acusación, o testimonio que hagan.
Escupid cada ridículo pensamiento que se os pase por la cabeza,
y quizá podrá convertirse en un mito filosófico mejor que el pensamiento aristotélico o que cualquier superstición griega.

Si la vida es así, podrían habernos mandado una carta, advirtiéndonos de cómo iba a ser,
o en el mejor de los casos un mail, que nos llega antes.




Que no me vengan con cuentos de hadas,
yo quiero piruletas.

24 abril, 2015

- En la canción de siempre -



No tengo nada más que decir.
 (Y mucho menos que contarte)

Tengo veinticuatro días antes de que estalle este universo literario que llevo dentro.
Y tengo, paradojas revoloteando por la cabeza y mariposas rojas por el corazón.

Me quedan, 
veinticuatro días y unos cuantos párrafos menos para terminar lo que he empezado.

Y es que me basta, 
tan solo un suspiro,
o un beso en la mejilla, 
(o en la punta de la nariz como en las películas)
para despertarme.


Reincido
en que tengo todo el derecho a reclamar todos los besos que no me diste;
sin papeles de por medio, ni contratos, ni convenios, ni acuerdos, ni pactos.

Reitero todo lo que no dije, pero escribí, 
                                                          para ti.
                                                          (aunque no llevase tu nombre)
                                                                                    
Porque, 
me quedan  -veinticuatro días-  solamente

para reunir cada pieza del desastre,
cada ruina que baile al son de la caída... 
y del tropiezo
y cada lágrima que derramé por ti.

 Me queda

    Nos quedan... 
veinticuatro noches y 500 días, como diría Sabina,
para cazar cada estrella fugaz y cumplirla en sueño,
para vencer a las pesadillas
y trepar nuestras cinturas antes del amanecer.


                                             - Será una tontería - 
                                                en bajito, susurré mientras dormía:

"Me brillan los ojos 
y me pica la nariz".




                              




                                        
Pd: Te espero, en el sueño, 
    
                  o en la canción de siempre.